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Nietzsche

Por lifeguarda - 14 de Mayo, 2006, 17:57, Categoría: Filosofía

NIETZSCHE

LA FILOSOFÍA DE LA SOSPECHA

El punto de partida de la filosofía de  es que la cultura occidental se encuentra viciada desde su origen. De ese modo, el error más peligroso según él sería instaurar la racionalidad a cualquier precio.

Su crítica es radical y abarca todos los aspectos de la cultura europea: el mundo racional, el mundo moral y el mundo religioso.
  • Mundo racional: está mediatizado por el idealismo (rechazo de los instintos, el odio contra la vida). Desde este punto de vista, la historia de la humanidad es la historia de un gran error.
  • Mundo moral: Nietzsche criticó  la moral idealista y la aceptación de los valores tradicionales, que causa una moral de esclavos, de hombres débiles e impotentes que condenan la fuerza y las pasiones.
  • Mundo religioso: critica la idea de Dios. La religión cristiana fue la que justificó la obediencia, pero la muerte de Dios significó la pérdida de la fé.
Estos tres mundos inventados por la tradición occidental son el síntoma más evidente de su decadencia.
Esta es la filosofía de la sospecha. Si es imposible que la filosofía muestre alguna verdad, entonces, lo que a lo largo de los siglos ha empujado a los filósofos es un interés para construir teorías que justificaran sus verdaderas intenciones.

Así, el objetivo de su filosofía consiste en descubrir de donde proceden las principales ideas de la cultura y la filosofía.
Una vez encontradas las motivaciones sociales y teóricas del filosofar, Nietzsche se encuentra con que la historia de la filosofía es una gran mentira, puesto que todas las teorías fueron creadas por hombres, y no tienen fundamento real y objetivo. De ese modo, considera que la verdad no existe: es una ficción que elabora la razón para satisfacer necesidades vitales como el consuelo o la seguridad.
La filosofía de Nietzsche rechaza todas las tradiciones. Al considerar la verdad como ficción socialmente compartida, lo importante para la vida no es la verdad, sino hacerla mejor.
En este sentido, todos los filósofos han sido totalmente subjetivos.

La obra de Nietzsche es una crítica a todos los valores occidentales y muestra una voluntad de poder.

APOLO Y DIONISIO

La primera obra de Nietzsche contiene el embrión de su filosofía: el reconocimiento de la vida como valor fundamental y la convicción de que la cultura occidental la ha desaprovechado o le ha tenido miedo.
En esta obra, Nietzsche dice que la tragedia clásica griega nos muestra los dos principios que componen la realidad: el espíritu dionisíaco (del dios Dionisio), que contiene los valores de la vida, y el espíritu apolínio (del dios Apolo), que contiene los valores de la razón.
La tragedia clásica griega manifiesta lo más profundo de la existencia humana: la oposición incociliable entre los dos órdenes de valores: los de la vida y los de la razón, los dionisíacos y los apolíneos.

El arte trágico es una valiente aceptación de la vida, un sí a la vida, a pesar del dolor que esta produce.
Según Nietzsche, cuando llegaron Sócrates y Platón comenzaron la decadencia y el error, los valores morales e intelectuales se impusieron y se inició el predominio histórico de todo lo racional.

Nietzsche fue el gran crítico de la actitud de renuncia a la vida, tal como es, con el dolor y la muerte que esta comporta. Consideraba que esta actitud fue iniciada por Sócrates y asumida por el pensamiento cristiano.

En la realidad hay dolor y destrucción, pero el camino para enfrentarse a esto es el arte, un arte que afirme la vida en su plenitud.
Este arte se había manifestado en la tragedia clásica griega. El drama musical de Wagner ocupa el lugar de la tragedia clásica griega.

LA MUERTE DE DIOS

La expresión "Dios ha muerto" significa mucho más que un ateísmo, es la gran metáfora que expresa la muerte de las verdades absolutas y de las ideas inmutables, la muerte de los ideales que guiaban la vida humana. Dios representaba todo lo suprasensible: el mundo de las ideas de Platón, todas las grandes creencias o verdades de la historia de Occidente, todo lo que da sentido a la vida apollándose en el más allá.

Y ahora nos dice Nietzsche, todo esto ha muerto: los ideales ya no impulsan las vidas de las personas, el mundo suprasensible ha perdido toda la fuerza.
Para Nietzsche, con la muerte de Dios se desmorona nuestra civilización, ya que todos sus valores se fundamentan en la creencia de que el sentido del mundo está fuera del mundo. Ahora vivimos el fin de nuestra civilización, los valores supremos ya no tienen validez, el sentido del mundo ya no se busca fuera del mundo.

APARICIÓN DEL SUPERHOMBRE

Dios ha muerto, no es que no existiera, es que ha sido asesinado. Aparece un nuevo tiempo, ya no hay ideales, normas, principios ni valores que estén por encima de nosotros. ¿Qué podemos hacer ante la muerte de Dios?
Solo hay dos posiciones: la del último hombre, el que vive el fin de la civilización, o la del superhombre, la del nuevo dios terrenal que dice sí a la vida.

Nietzsche en su tiempo ve al último hombre, el que vive el final de una civilización y de sus valores, y cae en el nihilismo.
El nihilismo, o negación absoluta, es el estado del hombre que no tiene objetivos por los que valga la pena luchar, el hombre de la vida moderna que solo busca el placer y la comodidad cotidianos, sin plantearse metas ideales. Es nihilista la civilización occidental cuando se ha quedado sin valores, cuando descubre que los valores que tenia son falsos.

Esta negación de los antiguos valores da la posibilidad de crear valores nuevos: el hombre nuevo, el superhombre, el ser capaz de estar a la altura de un acto como el asesinato de Dios. El superhombre es el nuevo dios, un dios terrenal.

El superhombre dará un nuevo sentido a la realidad, creará nuevos valores, los valores de la vida, que no se fundamentarán en un más allá, sino en este mundo. Esta creación de nuevos valores constituirá el gran riesgo del superhombre, ya que no cuenta con ningún soporte fuera de sí mismo.

Nietzsche no dice exactamente como será el superhombre, solo que será un espiritu libre que no cederá ante nada y tendrá la inocencia y espontaneidad propias de un niño.

En "Así habló Zaratustra",
Nietzsche describe las transformaciones que tiene que sufrir el hombre para ser un superhombre. Primero toma la forma del camello, después de león y finalmente de niño.
  1. El camello: es el animal cuyas jorobas soportan pesadas cargas. Representa al hombre capaz de soportar el peso de la ley moral.
  2. El león: es el animal que se deshace de cargas opresoras y antinaturales. Lucha contra su último dios: la moral y los valores. Es el hombre que se libera de sus yugos.
  3. El niño: representa la voluntad creadora y espontánea, la libertad verdadera. La existencia como aventura y juego, es el natural y sincero decir sí a la vida.

LA VOLUNTAD DE PODER

Cuando hay que crear nuevos valores que sustituyan y superen a los antiguos, el superhombre solo cuenta con la voluntad de poder. La voluntad de poder significa voluntad de dominio, de fuerza, de potencia vital.

La vida es una energía inquieta que constantemente crea nuevas formas de vida y destruye otras, y la vida más fuerte y agresiva es la que impone su ley.
Pero la voluntad de poder no es exactamente la ley del más fuerte, es el poder de los creadores, un poder que sin ningún exfuerzo lo controla todo por su propia grandeza. Ej: pintor, no fuerza a nadie a fijarse en él, pero lo hacen.

La voluntad de poder se opone a la voluntad de igualdad, Cuanto más poderosa y creadora sea una vida, más impondrá su jerarquía y la desigualdad, cuanto más débil e impotente, más tratará de imponer la igualdad. La voluntad de igualdad es el intento de reducir todo lo que es original y excepcional a ordinario y mediocre.

Tampoco está a favor de identificar igualdad con justicia, ideas de la Revolución Francesa.


EL ETERNO RETORNO

En la obra "Así habló Zaratustra", Nietzsche habla de la intuición del eterno retorno. Significa que los ciclos de tiempo, que comienzan y acaban constantemente, se repiten de manera infinita. Cada persona, condenada a desaparecer del mundo, volverá a él en el próximo ciclo, y volverá a vivir la misma vida, en los mismos lugares, en la misma época y con los mismos acontecimientos y esta repetición se producirá eternamente.

Nietzsche afirma que la intuición del eterno retorno le llena de consuelo y alegría, porque todo lo que desaparece volverá a vivir.

El eterno retorno ha sido interpretado de maneras diferentes. Se vincula con la visión cíclica del tiempo propia de algunos pensadores griegos y también con la idea cristiana de la resurrección.

TRANSMUTACIÓN DE LOS VALORES

En todos los escritos de
Nietzsche posteriores a "Así habló Zaratustra" está la idea de la transmutación de todos los valores, por la necesidad de destruir definitivamente los viejos ideales y crear otros nuevos.
La vida será el fundamento último de todos los valores.

En sus obra "Más allá del bien y del mal" y "La genealogía de la moral"
Nietzsche analiza el orígen de los valores.
Para él, la categoría de toda moral depende de cómo reconozca el valor de la vida, de cómo se ajuste a la voluntad de poder.

Dice que hay dos tipos de moral:
  1. La moral del señor: en ella es bueno todo lo que eleva al individuo, todo lo que se abasa en la aceptación de la vida.
  2. Moral del esclavo: moral de la mediocridad, con un instinto de venganza contra la vida superior. Es también la moral de la democracia. Pretende igualar a todas las personas.
Según Nietzsche, la primera moral que hubo fue la del señor, que está en el orígen de toda cultura. Pero una revelión de los esclavos, obra de los judíos y del cristianismo produjo la inversión de los valores que alaban a los débiles, como la docilidad, la humildad, etc.

En el Renacimiento los papas volvieron a los antiguos ideales, pero Lutero (un monje alemán), lo cambió otra vez.

En "El ocaso de los ídolos", Nietzsche completa el derribo de todos los ídolos; el de la moral cristiana, porque no se basa en los valores de la vida, el de la razón, que en el ámbito de la filosofía es lo que conduce a falsificar los datos de los sentidos, el ídolo de la nueva Alemania unificada, el de la ciencia, el de las causas socialistas y obreras...